
La mayoría de los usuarios de LSD
disminuyen o abandonan voluntariamente su uso con el transcurso del tiempo. La
LSD no se considera una droga adictiva, ya que no causa un comportamiento
compulsivo tendiente a la búsqueda de la droga, como sucede con lacocaina, las anfetaminas, la heroina, el alcohol y la
nicotina. Sin embargo, al igual que muchas de las drogas adictivas, la LSD
produce tolerancia, de manera que algunas personas que usan la droga
repetidamente deben tomar dosis cada vez más fuertes para lograr el mismo
estado de intoxicación que lograban anteriormente. Dada la naturaleza
impredecible de la droga, esta práctica es sumamente peligrosa.
Produce sus efectos inicialmente interrumpiendo la
interacción de las células nerviosas con el neurotransmisor serotonina. El
sistema de serotonina se encuentra distribuido a lo largo del cerebro y la
médula espinal y ayuda a gobernar los sistemas conductual, perceptivo y
regulatorio, incluyendo el estado de ánimo, el hambre, la temperatura corporal,
la conducta sexual, el control muscular y la percepción sensorial.
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